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Así Nos Conocimos 10 de Febrero de 2018

Gabriel y Giomara, unidos por el goce del Carnaval

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Foto: Jesús Rico

Amantes del Carnaval de Barranquilla, así se consideran Gabriel Díaz Granados y Giomara Consuegra.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@lore013

Esta pareja barranquillera cumple 54 años de casados. Desde hace 28, religiosamente, recorren juntos la vía 40 bailando en la danza de tradición Cipote Garabato.

Desde hace 28 años, Gabriel Díaz Granados y Giomara Consuegra se despojan de sus vestiduras para encarnar el Garabato en Carnaval. Son barranquilleros y aseguran que, a través del tiempo, han fortalecido su relación gracias a que caminan hacia la misma dirección y comparten gustos en común, entre esos: desfilar en la danza de tradición Cipote Garabato.
 
Cuentan que su historia de amor surgió como un “noviazgo increíble”, pues los dos acostumbraban a estar en grupos de amigos en común, con quienes disfrutaban de las fiestas y recorrían distintos lugares. 
 
“Nosotros nos conocíamos, pero no nos habíamos visto la cara. Empezamos a hablar en época de Carnaval, justo cuando Alfredo Llinás era el presidente de esta fiesta. Él tenía amores con una de mis primas y desde ahí Giomara y yo empezamos a ser amigos. Después, una novena bailable sirvió para que los dos compartiéramos pista y sintiéramos atracción mutua”, relata Gabriel como si hubiera sucedido ayer.
 
En ese momento Díaz Granados se arriesgó a expresarle sus sentimientos. Sin embargo, no tuvo poder de convencimiento sobre Giomara Consuegra. Recuerda que, aunque fue una labor difícil, trabajó para conquistar su corazón.
 
Consuegra revela que Gabriel lo logró debido a que siempre tuvo detalles para con ella.
 
Transcurrido un año de relación, las campanas doblaron y el ocho de diciembre de 1964 decidieron unir sus vidas ante el altar de la parroquia Nuestra Señora del Carmen. 
 
Más tarde empacaron maletas y aterrizaron en Bogotá. Allí trajeron al mundo, después de un año de casados, a su primogénita. En esta primera llegada Giomara manifiesta que soñaba con tener entre sus brazos a una niña y, para su sorpresa, nació Martha Cecilia.
 
Los años transcurrieron y el deseo entre los dos de seguir procreando continuó con el nacimiento de su segunda hija Claudia Patricia. En este proceso experimentaron subidas y bajadas. Uno de los momentos más difíciles que enfrentaron sucedió al tener la pérdida de dos bebés con pocos meses de gestación. El duelo fue superado con María Isabel, quien nació 10 años después de su segunda hija.
 
Hoy, después de 54 años de haber unido sus vidas, Gabriel señala que la clave de su relación es tener comprensión, respeto, comunicación y ‘vaciladera’. Esta última afirma que es vital para que las parejas no piensen en el tiempo y, a su vez, “no tengan espacio para envejecer”. 
 
“Nunca nos ofendemos a pesar de los problemas que podamos tener. Nunca nos sacamos en cara las cosas y arreglamos todo a las buenas, sin maltrato verbal y físico (...) La formación religiosa que tenemos nos ha permitido consolidar nuestra relación con buenos cimientos. Nosotros creemos  en Dios sobre todas las cosas”, apunta Giomara.
 
Por otro lado, la enfermedad también tocó la puerta de su hogar. Gabriel asegura que juntos superaron una peritonitis que presentó en su cuerpo, pues “estuvo más del otro lado que de este”. A esto se le sumó una intervención quirúrgica del corazón, que se realizó hace un año y medio.
 
Los dos barranquilleros coinciden en que, para consolidar una relación, es necesario tener comprensión, comunicación y respeto mutuo.
 
“Yo le mandé a hacer un electro a todos los empleados de mi oficina y cuando yo me iba, la doctora me mandó a hacérmelo. En los resultados me salió algo pequeño. Sin embargo, fui a la clínica, el doctor me vio y me mandó a hacer un electro. Salió lo mismo y para descartar me dijo que me hiciera un ecocardiograma. Los resultados arrojaron que tenía una arteria tapada en el 95% y otra con el 75%, en seguida me hicieron la operación”.
 
Participación en Carnaval. Esta pareja se considera amante de la fiesta. De hecho, en distintas ocasiones participaron en rumbas de Carnaval, disfrutaron desde lo alto de un palco y se disfrazaron a la par.
 
“Cuando Martha, mi hija, tenía 13 años, ella bailaba en Cipote Vaina. Entonces nosotros la acompañábamos, caminábamos todo el recorrido y nos gustaba. Luego pensamos en que así como nos lo caminábamos, también podíamos desfilarlo. En ese momento ingresamos a la Cipote Vaina, donde bailábamos cumbia y garabato. Tres años después surgió un inconveniente, se dividió y nació Cipote Garabato. Desde hace 28 años no dejamos de recorrer la vía 40 y hasta el momento hemos ganado 27 Congos de Oro”. 
 
Relatan que el año pasado incorporaron un bicitaxi en su recorrido, con el fin de que, al sentir cansancio, continúen sin abandonar esta danza que vieron nacer. Y fueron homenajeados por parte del difunto Humberto Pernett, ex presidente del Cipote Garabato. Este se dio gracias a la trayectoria que tienen en la danza. De hecho, fueron nombrados socios honorarios del grupo.
 
Para Giomara...
“Lo que me atrajo de Gabriel fueron sus detalles. Todavía lo hace como la primera vez”.
 
Pasión que comparten...
“Nos sentimos muy felices cuando nos ponemos el traje del Garabato y desfilamos juntos”.

 

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