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Así Nos Conocimos 10 de Diciembre de 2016

El ‘gitano’ que enamoró a una cesarense

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Foto: Orlando Amador y archivo particular.

Hace poco la pareja estuvo en Barrranquilla, donde asistieron a un matrimonio. Iveth tiene tres hijos y seis nietos.

Sara Hernández C.- @Sara_hernandezC

Uno de los toreros más importantes del país, Gitanillo de América, junto a su esposa Iveth Uhia contaron a revista Gente Caribe cómo se conocieron.

La vallenata Iveth Uhia De Caro sabía que el bogotano Gitanillo de América era una persona difícil de “atrapar” para iniciar una relación formal. Por ello se armó de valor, lo citó un día y dejó las cosas de la relación de ambos en orden.
 
Ellos ya tenían su historia, pero aún conservaban un trato formal en Bogotá. “Ella me llama porque necesita hablar conmigo y me pone una cita”, cuenta el hombre quien a la vez estaba preocupado por el tono de voz de Iveth en la llamada. La cita fue en un centro comercial y el diálogo corto y preciso.  
 
–¿Qué se le ofrece señora?, le dice Gitanillo.
–No me diga señora, apunta Iveth.
–¿Qué hará el viernes?, le insiste.
–No, nada ¿qué se le ofrece?, le responde el hombre.
–Le pido el favor que no se comprometa para el viernes, ese día nos casamos en el Country Club, en Bogotá, y tengo más de 400 invitados.
–No, no. Un momento, yo tengo que hablar con mi mamá, dijo el bogotano.
–¡Qué mamá ni que nada! Usted está muy viejo para eso, recordó el hombre del primer regaño que recibió de su hoy esposa.
 
Tres meses después decidieron casarse, de hecho el próximo jueves, 15 diciembre, cumplen seis años de casamiento. Así es Iveth, decidida, de muchas sorpresas y actual empresaria de cultivos de palma africana. A juicio de su esposo es una mujer en la que se encuentra más belleza cuando la conoces.
 
Cómo se conocieron. La pareja se conoció en un momento no tan bueno en la vida de Iveth. Ella se había comprometido con el conde de Montagut barón de Rosas y de los reales tercio de España y después por motivos de su reserva personal, rompió su relación.
 
Luego, por una amiga, la cantante Carmenza Duque, Iveth llegó a Subachoque, Cundinamarca a una corrida benéfica. Ese día Gitanillo de América, tal y como lo consigna su cédula, toreaba con un propósito sin ánimo de lucro. Por Carmenza la pareja se conoció antes de empezar el acto y el torero “brindó un toro a la mujer”.
 
Este acto se hace cuando el torero conoce a alguien y está entusiasmado, es un gesto para agradar y conocer a una persona. “Fue la forma de expresarle que sentía algo por ella”, rememora uno de los más importantes toreros del país y hoy presidente de la Unión de Toreros de Colombia ante la Unesco.
 
“Mujer bonita, ofrezco este toro por ti, por tu amistad”, recuerda el hombre. Pero a Iveth no le pareció gran cosa y poca importancia le dio al hecho de gran significado en el mundo taurino. Gitanillo estaba sorprendido, aunque no era la primera vez que ofrecía un toro, se dijo a sí mismo, “es que no vales nada tío”.
 
El remate fue después y quienes estaban allí animaban a la pareja a bailar por lo acontecido previamente. Los deseos del público expectante se hicieron realidad. Después de un par de canciones, Iveth volvió a la mesa y Carmenza Duque le dijo que Gitanillo estaba soltero. “Es un buen chico”, rememora Iveth entre risas.
 
Un par de tandas bastaron para que Iveth le dijera a Gitanillo que ya había escuchado que él estaba soltero, además, que ella no atravesaba el mejor instante de su vida, por tanto, pasarla bien sería la consigna que regiría esa noche. “Él se reía de todo. Me pareció un personaje muy divertido y me dije que el resto de mis días los pasaría con él y así fue”, anota la mujer.
 
Ya en abril Iveth invitó a Gitanillo al Festival Vallenato en Valledupar. Ante los ojos de las amistades de Iveth ella estaba comprometida. Al verlos juntos les preguntaban si era él el conde de Montagut, a lo que él hombre de 55 años decía que él era el “condenado”. 
 
La pareja. Gitanillo “no era persona fácil”, por lo que casarse no estaba en sus planes. Estaba acostumbrado a llevar una vida bohemia, sin compromisos. Pero, para fortuna de ambos, “cuando le llega a uno el amor, le llega. El amor existe y es una realidad para la que tienes que estar preparado”, sostiene el hombre que ha toreado más de 1.375 corridas en 28 años. 
 
Hoy después de dos experiencias anteriores Iveth extiende su mensaje a personas que deseen otra oportunidad. “Es cuestión de actitud, que la persona no quiera estar sola y lo comparta con la gente”. Su relación no necesita regresar en el tiempo, están a gusto por la manera en que se dieron las cosas y no se arrepienten en ningún momento de lo vivido. “El mismo tiempo y la experiencia de la vida apunta que lo mejor es estar junto a una pareja y, para mi fortuna, es ella”, concluye el hombre. 
 
Gitanillo recuerda sus épocas de torero para esta foto, en la que coquetea con su esposa Iveth. 
 
 
Sobre el amor..
“El amor es una realidad que existe y de la que no puedes esconderte”.
 
Disfrazados de árabes en una fiesta de carnavales del Country Club.
 
 
En uno de sus tantos viajes, esta vez de aniversario, en Venecia, Italia.

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