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Así Nos Conocimos 28 de Octubre de 2017

El día que unieron sus vidas Julieta Piñeres y Maurizio Mancini

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Foto: Archivo particular

Uno de los planes favoritos de Julieta y Maurizio es disfrutar de la playa en familia.

Daniela Murillo Pinilla

El 15 de diciembre de 2012, esta pareja de costeños dio el “sí” en Cartagena, en una ceremonia y recepción inspirada en el mar. Hoy, ambos traen a la memoria algunos de los momentos más especiales de esta velada.

Un encuentro esporádico en un bar de Bogotá fue lo único que necesitó el abogado y empresario de bares y restaurantes Maurizio Mancini para quedar atrapado por la belleza de la antropóloga, modelo y presentadora Julieta Piñeres. 
 
“Cuando la vi, decidí invitarla a bailar. Pero, ella me dijo que no porque tenía novio. Tiempo después, me fui a vivir a Miami. Cuando volví a Bogotá, caminando un día por un centro comercial de la ciudad la vi en varias vallas publicitarias”, contó el barranquillero. 
 
De inmediato, decidió preguntarle a varios amigos y conocidos sobre su nombre, hasta que un amigo que la conocía le dio su correo electrónico. Maurizio la invitó a salir por este medio, una invitación a la que ella contesto con la frase: “si el destino está de nuestro lado, nos encontraremos por ahí”. 
 
Sorprendentemente así fue. A los pocos días se encontraron en un evento, donde aprovecharon  para intercambiar sus números telefónicos. Un momento que marcó el comienzo de una relación que ya lleva 13 años, ocho de novios y cinco de casados. 
 
Salir a comer, ir de fiesta, viajar y compartir en familia eran los planes que más disfrutaban realizar en su noviazgo. Hasta que un día en Nueva York todo cambió. Maurizio se arriesgó a proponerle matrimonio en el Central Park, en el corazón de Manhattan, una propuesta que Julieta no dudó en aceptar. 
 
Contentos y llenos de ilusiones emprendieron la tarea de planear la boda, una ocasión que hoy recuerdan con cariño y nostalgia. 
 
Se casaron en Cartagena en la Iglesia de Bocagrande, en una ceremonia diurna que estuvo amenizada por la voz de la cantante barranquillera Maía.
 
Luego de la ceremonia en la Iglesia de Bocagrande, partieron en yates, junto a sus invitados, a las Islas del Rosario. 
 
Luego, se realizó una recepción en Isla Rosa, propiedad de la familia de Mancini y que está ubicada en las Islas del Rosario, a una hora de Cartagena. 
 
“Para la celebración, transportamos a los 300 invitados en lanchas y yates para que pudieran estar a tiempo en la isla. No fue una logística fácil, porque incluso tuvimos que agregar un planchón que transporta carros para que todos los invitados cupieran en la isla y pudieran estar cómodos”, agregó la pareja. 
 
Ver a sus familiares y amigos reunidos fue para la pareja uno de los mejores momentos de la noche. 
 
Ambos hicieron de su fiesta una celebración inspirada en la magia del mar. Sirenas, estrellas de mar y medusas de gran tamaño colgaban de los soportes del planchón. Además, cadenas de luz colgantes  se encargaron de iluminar la noche. 
 
Los invitados disfrutaron de la magia del mar en un ambiente donde las medusas y la iluminación fueron protagonistas. 
 
Los muebles, que tenían un acabado ‘wash’ (similar al de la madera envejecida) en tonalidades pasteles, estaban distribuidos por toda la isla, acompañados de cojines de distintos colores, sillas tipo ‘maría palito’ y mesas pequeñas. 
 
Así lucía el planchón el día de la boda. 
 
“La comida, una parte importante de la celebración, estuvo a cargo del chef Nicolás de Zubiría, quien además es mi socio en los distintos restaurantes de Bogotá. Esa noche, se ofreció una variedad de paellas: de mar, de tinta de calamar, de cerdo y hasta vegetarianas. También hubo una variedad de ceviches, cócteles de camarón, arepas rellenas de langostinos y carimañolas rellenas de pulpo. Las paletas de Manga y los postres típicos cartageneros tampoco faltaron”, añadió Mancini. 
 
El salsero Yuri Buenaventura, la orquesta Fusión y varios DJs de música crossover y electrónica fueron  quienes integraron la cuota musical de la velada. 
 
“Podemos decir hoy que lo más especial de ese día fue ver en la iglesia a todos nuestros amigos y familiares reunidos y, en la noche, verlos bailando en la mitad del mar. Ser testigos de las estrellas y de la maravillosa brisa que había fue como un sueño hecho realidad”, confesaron. 
 
Para Maurizo y Julieta, compartir en familia es una de sus prioridades. 
 
En la actualidad, cuentan con un integrante más: su hija Olivia, de 14 meses. Para ellos, su llegada marcó un cambio en su relación. “Ahora somos dos personas dedicadas en cuerpo y alma a una persona nueva que llegó y que llena nuestra casa de felicidad, energía y amor”, contó la pareja. 
 
Así es como el respeto, compartir las metas, sacar tiempo para los dos y, ante todo, “reírse mucho” se han convertido en las claves que han permitido que esta unión sea cada vez más estable, duradera y feliz. 

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