EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/140824
Así Nos Conocimos 24 de Diciembre de 2016

El destino que unió a María Luisa y Antonio

El usuario es:

Foto: Orlando Amador y archivo particular.

Antonio Jaller y su esposa María Luisa en su apartamento, en Barranquilla..

Sara Hernández C.- @Sara_hernandezC

La pareja sucreña está casada hace 30 años y cinco meses. Cuentan que la igualdad y comprensión son sus mejores armas para conservar su relación.

María Luisa Granados y Antonio Jaller estaban destinados a conocerse. El encuentro de ambos fue el momento justo y sin pensarlo. Hoy día conservan una relación de más de 30 años y dos hijos: María Luisa y José Antonio.
 
La madre de María Luisa, Luisa Fernández le decía a ella desde que estaba niña que su nieto tenía que llamarse José Antonio. José por su padre y Antonio por ser devota a San Antonio. 
 
Fue tanta la presión que su padre, el fallecido José Ignacio Granados, le pidió dejar a un lado el tema. “No te preocupes que yo sé que San Antonio me va a hacer el milagro”, rememora María Luisa de lo que decía su madre en aquellos tiempos. Las cosas se dieron de tal manera que hoy día el hijo menor de la pareja se llama así.
 
Parecía ilógico que ellos no se hubiesen topado antes. Las familias de ambos eran y aún son cercanas solo que María Luisa cursaba su universidad en Bogotá y Antonio estaba en México, culminando su especialidad. Ellos se conocieron al ser invitados a un matrimonio en la ciudad. Por el vínculo entre ambas familias María Luisa se quedó en la casa de Antonio.
 
El evento, en Noviembre de 1984, fue en el Club Campestre. Ese día Antonio sabía lo que quería. “Él estuvo muy pendiente de mí. Fue muy servicial, tanto que me pregunté que estaba pasando”, anota la mujer. Al final ella sólo pensó que Antonio era cortés. En últimas ella se hospedaba en su casa. 
 
Antonio, en su sala, rememora la noche y no encuentra las palabras para decir lo que sintió ese día. Ella “le atraía y aún lo hace”. “Yo estaba recién llegado y algunos amigos no me decían nada. Otros si y de frente: ¡hasta aquí llegaste!. Fue muy folclórico”, recuerda de ese momento.
 
Luego todo volvió a la normalidad, María Luisa regresó a su casa en Sincelejo y Antonio se quedó en la ciudad.
 
Después de un tiempo María Luisa regresó a Barranquilla por problemas de salud y dados los antecedes del par, allí “empezaría todo” en la relación. 
 
Después de tres meses el padre de María Luisa llegó a Barranquilla con su esposa y Antonio los invitó a comer. “Él habló con mi papá y le dijo que quería una relación formal conmigo. Desde ahí empezamos a juntar nuestras cosas y fuimos marchando poco a poco”, anota la sincelejana.
 
Las cosas no se hacen solas y eso lo tenía claro Antonio. Él abrió una cuenta y la puso a nombre de María Luisa. Cada día que pasaba le decía: “hice tanto en el consultorio”, luego ella lo consignaba. Así ellos fueron construyendo su futuro. La relación se formalizó con la petición de matrimonio en Sincelejo, esto fue un año antes de casarse.
 
¿Qué los mantiene unidos?. Ellos tratan de complacerse mutuamente y lo hacen en pequeños y grandes detalles.“Siempre hemos tratado de complacer y darle a los que nos rodean la importancia que merecen en nuestro hogar”, opina María Luisa. 
 
Disfrutan compartiendo momentos y viajando por el mundo. Lo hacían en familia en medio de los congresos a los que fue y es invitado el sucreño. Recorrían varios países con sus hijos: María Luisa y José Antonio. Ahora lo hacen sólo ellos dos.
 
Al final Antonio aprovecha para dar un mensaje a las nuevas parejas. “Es momento que las personas entiendan que el matrimonio no es cualquier cosa, es una experiencia para vivir de la mejor manera. Es un estado que no se logra compaginar a los meses. Hay que ceder y tiene que haber amor para lograrlo”. Por esas razones ellos se escogieron el uno al otro y de eso no se arrepienten en ningún momento. 
 
El día de su matrimonio en la Catedral San Francisco de Asís, en Sincelejo.
 
En uno de sus tantos viajes, esta vez en Egipto montando en camellos.
 
 
EL ENCUENTRO
El dermatólogo Antonio Jaller y su hoy suegra Luisa Fernández se toparon años atrás. Esto ocurrió en la agencia de viajes de la familia Jaller, Jaller Raad Ltda, en Barranquilla. “Mi mamá se asustó al darle la mano. Ella sintió algo en ese momento”. Esa conexión de aquel instante no fue causalidad. Quizá esa fue la señal para que la madre de María Luisa no olvidara el rostro de aquel hombre, el mismo que años más tarde sería su único yerno. 


El dermatólogo es alegre, responsable y detallista. Por su parte María Luisa cautivó a su esposo con su inteligencia y sinceridad.
 
Pensar sobre el casamiento...
“Hoy día las personas se casan por conveniencia y no hay amor. Esa no es la razón para casarse”.

Etiquetas

Más de revistas