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Así Nos Conocimos 05 de Agosto de 2017

Compartir los sueños, la clave de la relación de Mónica y Josué

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Foto: Orlando Amador Rosales

Compartir y jugar con sus hijas, Lucía y Julieta, es uno de los planes que más disfruta la pareja.

Daniela Murillo

Para esta pareja el amor es una cuestión de decisión. Llevan cerca de 10 años de casados y han construido un hogar donde prima el respeto, la comunicación y la comprensión. Esta es la historia de su vida juntos.

Una foto en un portarretrato, ubicada a la entrada de su habitación, es la prueba de la amistad que surgió entre la licenciada en pedagogía infantil, Mónica Lucía Bischoff Yamín, y el diseñador industrial, Josué David Gutiérrez Vásquez, cuando eran adolescentes. 
 
“La primera vez que nos vimos fue hace 25 años. Él estaba saliendo con una amiga mía y durante la celebración de mi cumpleaños número 17, nos tomamos una foto en la que salíamos nada más los dos, por lo que parecía como si fuéramos novios. Desde aquel entonces, esa imagen se convirtió en un recuerdo muy especial para nosotros y no hay un día en el que no nos detengamos a mirarla”, agregó Mónica. 
 
Esta es la fotografía que ambos conservan en su habitación. 
 
Luego de este suceso continuaron viéndose en reuniones esporádicas organizadas por amigos en común. Sin embargo, sus proyectos profesionales hicieron que cada uno tomara un camino distinto.  
 
“Yo me fui a vivir a Bogotá para estudiar mi carrera en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, mientras que ‘Moni’ estaba en Barcelona, estudiando su maestría en Dirección y Gestión de Centros Educativos. Por aquella época, nos dejamos de ver un tiempo”, estableció Josué. 
 
No obstante, el destino les tenía preparado un reencuentro. Luego del regreso de ambos a Barranquilla, su ciudad natal, coincidieron en el grupo Rotarios, una red mundial de personas que se reúnen para generar un cambio positivo en comunidades del país y del extranjero. 
 
“Fue allí donde empezamos a hablar y a construir una muy buena amistad. Pasábamos mucho tiempo juntos y disfrutábamos hacer actividades como salir a almorzar y procurábamos hacerlo todos los días, aunque esto siempre era una excusa para quedarnos hablando por horas”, confesó, entre risas, la pedagoga barranquillera. 
 
Mónica y Josué cumplirán su primera década de casados en septiembre. 
 
La afinidad entre ambos fue creciendo, por lo que decidieron planear un viaje, con amigos, para Medellín, en abril de 2017, durante la época de Semana Santa. 
 
“Pero, un día antes de viajar, Josué me dijo que él nada más iba a viajar con sus amigos. Entonces, yo decidí irme para Santa Marta y él se la pasó llamándome toda la semana, pero yo no quería hablar con él, por el desplante que me había hecho”, contó. 
 
A su llegada del viaje, Josué supo que si no hacía nada para recuperarla, era probable que la pudiera perder para siempre. 
 
“La pude conquistar de nuevo y en abril comenzamos una relación oficial. Disfrutábamos como novios viajar, salir a comer y tomarnos una copa de vino. Medellín, Santa Marta y las Islas del Rosario, eran algunos de nuestros destinos preferidos en aquel tiempo”, añadió el diseñador. 
 
Tres meses después, en julio de 2007, ambos se encontraban en el matrimonio de un primo de Mónica, cuando Josué supo que era el momento de dar un paso más en la relación. 
 
“Aquella noche, nuestra vida cambió porque él me confesó que ya sentía que necesitaba casarse conmigo. Días después, me llevó al restaurante Varadero, un día donde este establecimiento no tenía servicio. Todo estaba solo y de repente comenzó a tocar un violinista. Cuando me trajeron el plato, este estaba decorado con pétalos de rosas y junto a esto, había un anillo. En el mantel, solo estaba la frase “¿Te quieres casar conmigo?”, explicó Mónica, quien no dudó en aceptar en este entonces aquella propuesta. 
 
La pareja se casó el 29 de septiembre de 2007, en la iglesia de la Inmaculada Concepción. Allí, Mónica cumplió uno de sus sueños más grandes: que su padre, hoy fallecido y quien se encontraba enfermo de cáncer en ese entonces, la entregara en el altar. 
 
Mónica y Josué en el día de su matrimonio. 
 
“En la boda hubo un momento muy especial donde toda mi familia se unió, es uno de los sucesos que más recuerdo. Después, la recepción fue en el Country Club donde celebramos con todos nuestros amigos. Fue la celebración soñada”, manifestó Mónica. 
 
 Los primeros años de matrimonio, Mónica tuvo que enfrentar lo que ha sido para ella el “momento más difícil” de su vida. Por aquel entonces, viajaba cada 15 días a Estados Unidos, para acompañar a su papá durante su tratamiento y para ayudarlo a “dar la pelea” contra esta enfermedad. 
 
“Pese a que no estuve para el primer cumpleaños de mi hija Lucía, nunca nos arrepentimos de esta decisión. Con el tiempo, mi papá murió y yo, como la mayor de mis hermanos, siempre estuve aferrada a Dios y a mi familia”, explicó. 
 
“Como pareja, siempre hay que tomar decisiones importantes por la familia y precisamente eso fue lo que hicimos. Fue un momento difícil para nosotros, pero salimos adelante”, afirmó él. 
 
Además de estas circunstancias difíciles, la pareja también fue testigo de un “milagro”.
 
“Nos habían comunicado que Josué no podía tener hijos. Pero, sorpresivamente, llegó a nuestras vidas Lucía y, después, Julieta. Nuestras oraciones nos reafirmaron algo que creo que siempre hemos sabido: los hijos son los regalos de Dios en la vida”, contó la pareja.
 
Viajar por el mundo y darles a sus hijas la mejor educación es el propósito actual de Mónica y Josué. 
 
Hoy, ambos confiesan que el compartir los sueños y respetar sus metas profesionales es la “clave de una relación basada en el respeto, la comunicación y la comprensión”. 

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