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Así Nos Conocimos 02 de Diciembre de 2017

Alberto Dávila y Lorena Castro, fortalecidos por el valor de la familia

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Foto: Orlando Amador

Lorena Castro y Alberto Dávila posan sonrientes desde el interior de su apartamento, ubicado en el norte de Barranquilla.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@lore013

Tuvieron que pasar 10 años para que esta pareja decidiera unir sus vidas en matrimonio. En el presente son padres de gemelos y socios de una empresa de alquiler de esmoquin.

Alberto Dávila vio por primera vez a Lorena Castro en enero de 2002. El encuentro estuvo auspiciado por un amigo en común, pues fue quien invitó a Alberto para que llegaran a casa de una amiga llamada Lorena.
 
La visita, sin imaginarlo, dio como desenlace una amistad. Y a partir de ese momento el destino fue el encargado de conspirar para que él y Lorena compartieran juntos. 
 
En marzo del año en mención la relación entre los dos tomó forma, al punto de experimentar un sentimiento de gusto y amor. Así que, convencido de ello, Dávila oficializó, de la mano de un conjunto vallenato, un noviazgo que duró 10 años. 
 
“Fuimos novios y durante cinco semestres tuvimos la oportunidad de estudiar en la Universidad del Norte, él Derecho y yo Psicología. Beto siguió estudiando y yo me gradué, así que me fui para Londres y él me visitó las veces que podía. Me devolví, duramos un año en Barranquilla y después nos fuimos a estudiar juntos una maestría en Barcelona. Estando allí terminamos la relación, duramos dos años sin regresar. Yo me fui a vivir a Bogotá y él se regresó. Cuando mi papá falleció de cáncer de páncreas, en 2013, yo me regresé para estar con mi familia y, a los dos meses de estar en la ciudad, regresé con Beto”, cuenta entre risas Castro, quien es hoy gerente de Key Executives Headhunter (firma de consultoría en talento humano).
 
Agrega que a los seis meses de haber retomado su noviazgo, Beto, como así lo suele llamar, le pidió la mano. Dávila reconoce que el tiempo juntos, sumado al espacio que tuvieron en medio de la ruptura, fue suficiente para decidirse y jurarle amor eterno a quien es hoy la madre de sus gemelos. Proponerle matrimonio sucedió con serenata, así como la vez que le expresó el deseo de que fuera su novia. Eso sí, en esta ocasión con mariachis, en un restaurante de Barranquilla.
 
“Cuando vi a Lorena lo primero que me flechó fue su belleza. Después cuando la conocí bien me di cuenta que era una mujer inteligente, responsable, capaz de hacer lo que se propone y eso me terminó de enamorar. Hoy que estoy junto a ella sigo enamorado como el primer día”, relata Dávila con convicción. Él es gerente de una comercializadora de palma africana.
 
Sus gemelos. Lorena y Alberto rememoran que contrajeron nupcias el 6 de diciembre de 2014, en la Capilla Nuestra Señora del Camino. Luego los meses transcurrieron y en julio de 2015 la cigüeña tocó las puertas de su hogar. Aseguran que vivir juntos dio pie para empezar a buscar a su primer hijo y en esta encontraron una gran sorpresa,  serían padres de gemelos: Mateo y Tomás.
 
Alberto y Lorena posan al lado del árbol de Navidad de su casa, con sus gemelos Mateo y Tomás.
 
Resaltan que la llegada de los hijos cambia la vida de las personas de manera positiva. Aseguran que ser padre le permite a cualquiera confirmar la idea de que el hombre y la mujer dejan de vivir la vida para vivir por otro ser. 
El pilar de su relación. Para Castro y Dávila estar unidos como familia es fundamental. Dicen que es lo principal para enfrentar cualquier momento como pareja. Pero también el respeto y la honestidad.
 
Tener en común la idea de que la familia es importante ha sido el valor que los ha fortalecido como pareja y padres.
 
“Nosotros vemos a nuestros padres y nos damos cuenta que son muy unidos. Ellos son nuestro modelo a seguir, así que construimos nuestro hogar con el ejemplo que ellos nos han dado”, asegura Castro.
 
Añade que de su esposo admira que es un hombre entregado, detallista, generoso y emprendedor. Por su parte, Dávila describe a Lorena como una mujer con grandes capacidades, amorosa, responsable y tierna.
 
Esta pareja coincide en que es vital que las personas crezcan juntas en todas las áreas de su vida y aunque no mantienen hobbies en común, los dos suelen apoyarse en todo lo que llevan a cabo. De hecho, en la actualidad son socios de una empresa familiar dedicada al alquiler de esmoquin. Su nombre es D’ Clase Alquiler.
 
“El significado del matrimonio se ha perdido. Obviamente hay casos muy fuertes, pero hoy día la mayoría de personas se separan por tonterías que anteriormente no eran motivo de ruptura. Entonces pienso que es importante rescatar los hogares de antes y luchar por el objetivo de estar juntos por siempre, porque nosotros nos casamos para toda la vida. Eso sí, es necesario tratar de enamorar a tu pareja todos los días”, recomienda Dávila. 
 
 

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